Después de la Anomalía, la humanidad siguió viva. Los hospitales siguieron abiertos, los médicos siguieron operando y los sistemas siguieron registrando cuerpos que ya no encajaban en ninguna medicina conocida. Los sueños desaparecieron, los huesos se volvieron demasiado perfectos para resistir y el mundo continuó funcionando de una manera equivocada.
Akira Kisaragi, neurocirujano de élite en Tokyo, cree en la precisión como otros creen en Dios. Ha dedicado su vida a abrir cráneos, cerrar errores y reducir la muerte a una cuestión de técnica. Pero cuando una lesión imposible aparece en su propio cerebro, la medicina deja de ser una herramienta y se convierte en una puerta hacia algo que quizá nunca debió ser explorado.
La última cirugía de Dios es una novela de ciencia ficción médica y terror ontológico sobre la arrogancia de curar, el horror de entender demasiado y la orfandad de una especie que, al intentar abrir el cuerpo de su creador, descubrió una verdad insoportable: quizá Dios no murió; quizá lo herimos, y Él decidió mirar hacia otro lado y dejar que la creación siguiera latiendo sin volver a respondernos.